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El niño de dos años y medio a cinco : aprender a comportarse

A los adultos les resulta muy dificil convivir con los niños. De hecho, la verdadera razón por la que todo el mundo se muestra tan interesado por la disciplina al principio de la infancia no es porque los niños pequeños sean tan malos, sino porque el mundo de los adultos los encuentra agotadores. Los niños son ruidosos, sucios, desarreglados, olvidadizos, descuidados, consumen tiempo, son exigentes y siempre están presentes. A diferencia de las visitas que se quedan más tiempo, nunca se marchan de casa. No se les puede aparcar en una estantería durante unas semanas cuando se tiene un trabajo extra o una afición absorbente; ni siquiera se los puede ignorar, como pasa con los animales de compañía mientras se tumba el domingo a tomar el sol, porque tienen la infalible capacidad para hacer que los adultos se sientan culpables. Los rasgos de culpabilidad que provocan los niños son peores que los cuencos de cereales volcados sobre el suelo, los amigos mordidos o las paredes rayadas con pintalabios. Amar a los niños (como hacen casi todos los padres) magnifica el dolor que producen, así como el placer. Amados dificulta incluso el admitir que a veces son un verdadero fastidio.
Es importante poder admitido, al menos para sí misma y preferiblemente también ante su pareja o ante otra madre o padre. Todos tenemos días en los que escuchamos nuestras propias e incordiantes voces diciendo continuamente «No», «Ya basta», «No hagas eso» y en los que también escuchamos los sombríos silencios que se producen entre los estallidos. Todos pasamos por momentos en que apartamos a los niños de los objetos, o los objetos de los niños con un poco más de la fuerza necesaria, en los que tratamos a nuestros hijos de formas que recordamos de nuestra propia infancia y que juramos evitar, y en los que odiamos a esos niños por hacemos tan odiosos. Ayuda el saber que ésas son cosas que les suceden a todos los padres y ser conscientes de que no están causadas por delitos específicos de los niños, sino por una irritación general con su naturaleza infantil. Y ayuda a sus hijos porque si no pueden ser infantiles a los dos o a los cuatro años,
– ¿cuándo podrán serlo? La ayuda a usted al impedirle llegar a la conclusión de que sus hijos son especialmente desobedientes, indisciplinados y malcriados, echándose por tanto sobre sí la culpa por considerarse una mala madre o un mal padre, que es la mayor trampa de la culpabilidad. Y recuerda a todo aquel que entre en contacto con su hijo que no le aplique una etiqueta como niño problemático, que tan facilmente se convierte en una profecía que se cumple a sí misma. Dígale a un niño que es sucio y malhablado y él procurará ponerse a la altura de esa imagen, porque probablemente la compartirá y hará que también la compartan sus maestras en la escuela. Pero aténgase a la verdad de los hechos: que es muy pequeño, que la vida en familia resulta a veces dificil, que no es usted una persona perfecta y que no debería esperar sedo, y las cosas irán mejorando. Puede «estar segura porque lo único seguro es que, a medida que pase el tiempo, su hijo
se hara mayor.
La socialización que preocupa a padres y niños, que los transforma de bebés en niños muy pequeños, se centra en el dominio de sus propios impulsos y cuerpos y, en consecuencia, en el control de sí mismos dentro de los confines familiares del hogar o del cuidado diario y en relación con los miembros de la familia y las cuidadoras a las que ama. Una vez que los niños han alcanzado suficiente autonomía de ese tipo y están preparados para entrar en la infancia, ya estarán listos para salir de ese pequeño círculo. A partir de ahora, el niño necesitará cada vez más del mundo externo en el que se halla situado el hogar y, en consecuencia, es ahora cuando tiene que empezar a comportarse de formas que le permitan ser aceptado por personas no pertenecientes a la familia. Cada sodedad cuenta con innumerables expectativas con respecto al comportamiento de diferentes personas bajo circunstancias distintas, y nadie esperará que un niño de tres años las satisfaga todas al mismo tiempo. A pesar de todo, estos años de la primera infancia son el período ideal para reconciliarse con lo que se esperará de ellos en el futuro, así como para practicar los comportamientos que constituyen una prioridad social en estos momentos.
Los niños pequeños aprenderán casi cualquier cosa que los adultos traten de enseñarles porque desean saberlo todo. Desean saber, particularmente, cómo comportarse porque quieren ser como ustedes y complacerlos. Procuren que el proceso no se vea afectado por una palabra de carga tan pesada como «disciplina», con todos sus espectros relacionados, como la «desobediencia» y la «falta de sinceridad». Ese proceso debería ser siempre interesante y a menudo agradable, tanto para usted como para el niño.
Si les gusta su hijo, y si además de amado se sienten complacidos por haber realizado hasta el momento un buen trabajo como padres, quizá puedan pasar por su infancia sin pensar siquiera en la «disciplina». Si pueden hacedo así, háganlo. La ausencia de reglas y normas en el hogar no significa que sean ustedes negligentes. Su hijo experimenta distintos estados de ánimo y ustedes también. El niño comete equivocaciones, como ustedes y a veces hace lo que desea, en lugar de lo que debiera, como todo el mundo. Para poder llevarse bien en la vida, procuren tratarse unos a otros como seres humanos, y es posible que eso sea lo único necesario. Si las cosas funcionan de ese modo, no se moleste en leer este capítulo, destinado únicamente a los millones de padres que necesitan de una seguridad más estructurada con respecto a que sus hijos no se les «escaparán de las manos», o que ya experimentan la sensación de tener algunos problemas con la disciplina.
Los diccionarios definen la palabra como «enseñar reglas y formas de comportamiento mediante la continua repetición y el ejercicio», ya una persona disciplinada como alguien de cuya «obediencia no se duda». Pero no es eso lo que la mayoría de los padres modernos entienden por disciplina. Puede insistirse en la obediencia instantánea y en las buenas maneras formales, comprobar que su hijo se comporta como se le ha dicho y que teme disgustados. Pero nada de todo eso ayudará a que se comporte bien, se mantenga a salvo o sea honesto cuando no esté usted presente para decide lo que tiene que hacer. N o va a estar siempre a su lado. Los buenos padres son los que se van apartando lentamente de esa tarea.
Aunque todos los padres experimentan momentos en los que desearían que sus hijos les «obedecieran al instante», de tal modo que decides: «Siéntate y estáte quieto» produjera unos niños quietos y silenciosos, la única clase de disciplina que realmente merece la pena es la auto disciplina que algún día le permitirá hacer y comportarse como debe cuando no haya nadie para decide lo que ha de hacer o incluso observar si no lo hace. Aparte de la necesidad inmediata de mantenerlo a salvo, decide a un niño lo que debe y no debe hacer sólo es un medio para alcanzar ese fin. Sus continuas exhortaciones e instrucciones sólo son las materias primas, que sólo adquieren valor añadido una vez que él las asume y las convierte en sus propias instrucciones, en parte de su conciencia.
Aprender los rudimentos de la auto disciplina exige mucho más tiempo que los años de la primera infancia. Algunos niños no la adquieren a tiempo para mantenerse firmes a través de los trastornos de la adolescencia. El autocontrol de algunos individuos sigue siendo rudimentario, de tal modo que incluso como adultos nunca pueden confiar del todo en sus propios juicios de valor o control de sus impulsos. Cuando el niño era un bebé usted tuvo que ser él, actuar por él en todas aquellas formas en que no podía hacerlo por sí mismo, y en pensar por él cuando ni siquiera sabía pensar. Al convertirse en un niño pequeño, tuvo usted que combinar el permitirle empezar a ser él mismo con la conservación de un control total sobre su seguridad y aceptabilidad social. Ahora que ya es un niño en edad preescolar, está preparado para empezar a aprender a cuidar de su propia seguridad y aceptabilidad social. Le enseñará a comportarse en innumerables situaciones y circunstancias diferentes y le ayudará a comprender que todas esas formas diferentes de comportamiento se resumen en algunos principios básicos y vitalmente importantes, como la sinceridad o la amabilidad. A medida que-aumente su comprensión, irá usted retirando su control, paso a paso, confiando en que sea él mismo quien aplique los principios aprendidos porque hacerlo así ya no es una cuestión de obedecerle, sino de ser fiel a sí mismo.

«Mostrar» al niño cómo debe comportarse es clave porque el niño imitará ~ el comportamiento que le dé usted con su ejemplo, antes que adaptarse a lo que usted le diga. De hecho, si existiera un vacío de credibilidad entre lo que usted dice y lo que hace, él hará lo que usted haga, al margen de lo que le diga, así que tenga cuidado con las técnicas disciplinarias anticuadas como «devolver el mordisco» a los niños que muerden. El «cómo» también es un concepto importante porque a los niños les resulta mucho más facil comprender y recordar instrucciones positivas que negativas: es decir, recuerdan mejor lo que deben hacer antes que lo que no deben, y prefieren la acción a la inacción. Procure decirle: «Así» en lugar de «Así no», y decir «Sí» y «Adelante» al menos con la misma frecuencia con la que diga «No» y «Basta».
Cada padre es diferente y desea que sus hijos se comporten de formas, diferentes, pero hay algunas reglas básicas que pueden aplicarse en todos h sistemas de valores:
. «Haz a los demás lo mismo que te gustaría que hicieran contigo.» Su hijo no le ofrecerá mucha más amabilidad, consideración y cooperación de :.. que usted le ofrezca a él y es muy probable que reproduzca su misma forma de hablar (tanto buena como mala) y muchas de sus mismas actitudes. Aqui; no hay estándares dobles. Si usted siempre está demasiado ocupado para ayudarle a resolver un rompecabezas y le grita cuando tropieza accidentalmente con su pie, él no le ayudará a poner la mesa ni le perdonará fací!mente cuando el peine le tire de los cabellos enredados.
Procure recompensar el buen comportamiento y no el malo. Eso parece: algo evidente, pero no lo es tanto. Si se lleva al niño de compras y lloriquea pidiendo dulces, quizá decida comprárselos para tener paz. Pero si no llora para pedir los dulces, ¿recibe alguna recompensa agradable, ya sea el;¡ forma de dulces o con una excursión especialmente entretenida en Su’: compañía?
. Recuerde que la atención adulta actúa como una recompensa y que los niños pequeños a menudo prefieren contar con una atención malhumorada, antes que con ninguna. Procure no adoptar una actitud sigilosa en sus relaciones con la farniIia. Si no hace caso de su hijo cada vez que está tranquilamente ocupado y sólo le presta atención cuando debe, estará recompensándole por molestar y castigándole por ser un placer.
. Procure ser positiva, además de clara. Ni siquiera las instrucciones positivas son muy eficaces si no son claras: «Compórtate» parece una instruccion:. positiva, pero no tiene significado alguno para un niño de esta edad. Lo que en realidad quiere decirle es: «N o hagas nada que no me guste», lo que es una orden imposible de cumplir porque él no sabe lo que no le gusta ; usted.
. Aparte de situaciones de emergencia en las que los razonamientos deban esperar para más tarde, dígale siempre por qué debe comportarse (o no) de determinada forma. No tiene por qué entrar en explicaciones complicadas para cada pequeña petición que le haga, y mucho menos en una discusión. pero si insiste en decirle «Porque lo digo yo», no podrá encajar esa instrucción concreta en la pauta general de «cómo comportarse» que se esúchando en su mente. «Vuelve a dejar esa pala donde estaba», le dice. ¿Por qué? ¿Porque es peligrosa, sucia, se puede romper, o porque quiere estar segura de encontrarla en el mismo sitio la próxima vez? Si le dice que pertenece a los obreros de la construcción a los que no les gusta que otros cojan sus cosas y las trasladen de sitio, también podrá aplicar ese mismo pensamiento a otras ocasiones. Pero si le dice: «Haz lo que te digo», no le esta enseñando nada.
. Reserve las negativas para las verdaderas reglas. Decirle al niño que no haga cosas sólo es eficaz cuando usted desea prohibirle una acción concreta de una vez por todas. Si sólo quiere prohibirle un determinado comportamiento ahora, en estas circunstancias concretas, será mejor darle la vuelta y expresarlo positivamente. Por ejemplo: «No me interrumpas mientras hablo» es inútil, porque hay muchas otras ocasiones en que desea usted que la interrumpa, para decirle, por ejemplo, que las patatas ya están hirviendo, que su hermana llora o que necesita ir al servicio. Es mucho mejor decirle: «Espera un momento a que hayamos terminado de hablar». Las negativas concretas se convierten en reglas. Mientras las reduzca a un mínimo es muy
probable que el niño las acepte con facilidad, sobre todo si le explica las razones. Dígale: «No subas nunca a ese árbol porque no es seguro. Si se atiene a ello y no le permite arriesgarse «ni una sola vez», ese árbol en particular se reconocerá como algo prohibido. «No cruces nunca la calle sin ir acompañado por un adulto», es otra regla útil para un niño de tres o Cuaatro años, que él aceptará siempre y cuando no lo envíe al quiosco de la esquina. a comprar el periódico porque la calle es pequeña.
Las reglas son muy útiles para mantener a salvo a un niño pequeño aunque, cuando esté en juego su seguridad, no puede confiar en su autodisaplina para que le obedezca, sin supervisión), pero no tienen mucha importancia a la hora de enseñarle a comportarse porque son demasiado rígidas e inflexibles como para ser útiles en la vida cotidiana. Así pues, intente que las reglas sean temas definitivos, aquí y ahora, y evite transmtirle reglas sobre temas de principios que le importarán durante toda su vida.
Evidentemente, no pueden enseñar al niño a comportarse si ustedes mismos no estan seguros d e como deberia comportarse a gente, asl que es importante ser coherentes con sus propios principios. Su hijo no es un animal de circo al que se le enseña a responder siempre ante una señal determinada con un ejercicio en particular. Es un ser humano, enseñado a responder lo mejor que pueda ante una amplia variedad de señales, lo que implica el darse cuenta de que, a veces, las circunstancias alteran las situaciones. Aunque animar a un niño de dos años a dibujar en una pizarra colgada de la pared de su dormitorio hará que sea más probable que dibuje en las paredes del salón, es muy posible que a la edad de cuatro años, si los adultos se toman el tiempo para explicarle y comentar las cosas con él, termine por comprender dónde es correcto dibujar y dónde no. Los dulces repartidos generosamente en Navidad no le hará esperarlos una vez terminadas las fiestas y el permiso para saltar sobre la cama de la abuela no le hará olvidar que en su cama de matrimonio está prohibido ponerse a saltar.
Confie en que su hijo tiene buena intención, incluso cuando no la tenga. Si tiene la sensación de que siempre hay un adulto pendiente de él, preparado para corregido o darle instrucciones, probablemente no se molestará en pensar demasiado en lo que debe o no debe hacer. Dentro de los límites propios de su edad y de su fase de desarrollo, procure traspasarle toda la responsabilidad que pueda sobre su propio comportamiento y hacerle sentir que confia en él.
Si tiene que ir a casa de unos amigos, por ejemplo, no lo agobie con instrucciones tan estrictas como «Recuerda dar las gracias» y «No olvides limpiarte los zapatos al entrar». Si está dispuesta a dejado ir, también debe estado para permitirle que se haga cargo de sí mismo. Sus exhortaciones no le ayudarán a comportarse con amabilidad, sino que sólo le harán sentirse incómodo con la simple idea de ir.
Cuando se equivoque, y especialmente cuando tenga la sensación de ha ber sido injusto, admítalo. No permita que su falsa dignidad de adulto le impida demostrarle cuál es la forma correcta de comportarse. Hasta cierto punto, él la toma como modelo, por lo que es importante pedirle disculpas. Suponga que lo acusa de haber roto un vaso y no le cree cuando el lo niega. Mas tarde descubre que se ha equivocado. Según lo que usted trata de enseñarle, le debe a l niño una sincera disculpa. No hay forma de evitarlo, de salvar la cara. Usted se equivocó, fue injusta y se negó a creerlo cuando le estaba diciendo la verdad. Se le pide que la perdone por ello, el la respetará más, no menos.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO
Si piensa realmente en la «disciplina» como una cuestión de demostrarle a su hijo cómo comportarse, descubrirá que la mayoría de los «problemas de comportamiento» son en realidad de madurez, antes que de moralidad, y que la mayoría de los temas problemáticos de disciplina se pueden resolver con facilidad. Un relativo nivel de comportamiento que «busca atraer la atención», por ejemplo, es una forma normal de responder ante la atención
racionada que recibe el niño por parte de adultos siempre muy ocupados. Si se puede aumentar la ración de atención agradable que le dedica, él no tendrá que llamar la atención para que usted le regañe.

DESOBEDIENCIA:
Probablemente la obediencia instantánea e incuestionable permitió a los padres victorianos de las familias numerosas llevar una vida pacífica, pero no puede producir niños capaces de pensar por sí mismos y, en consecuencia, de cuidar de sí mismos desde una temprana edad. La diferencia quedó nítidamente ilustrada cuando tres niñas pequeñas fueron secuestradas en un coche frente a su escuela. Una cuarta niña corrió a su casa y dio la voz de alarma tan rápidamente que el coche fue localizado y detenido y las niñas volvieron a estar en sus casas antes de una hora. Uno de los turbados padres preguntó: «Cariño, ¿por qué te fuiste con ese hombre en el coche? Siempre te hemos dicho que no vayas con personas extrañas». Con los ojos muy abiertos y una mirada de reproche, su hija le contestó: «Pero es que ese hombre me dijo: «Tu padre me ha dicho que vengas conmigo en seguida. Me ha enviado para recogerte». Así que me fui con él porque siempre me has dicho que debo hacer lo que tú digas». La niña que dio la voz de alarma fue interrogada por la policía: «¿Qué te hizo correr a casa en lugar de irte en el coche con tus compañeras?», a lo que la pequeña contestó: «Mi papá y mi mamá siempre me han dicho: «¡Piensa!». Así que pensé que si papá hubiera querido que fuéramos con él, habría venido a buscamos y que aquel hombre dijo que un papá le había enviado a buscamos, pero cada una de nosotras tenemos papás diferentes. Entonces pensé que sería mejor preguntárselo a mi mamá y eché a correr».
Si se deja de lado la cuestión de la «obediencia» y la «desobediencia», y en lugar de eso se piensa en lograr la cooperación del niño, se solucionan muchas cosas. A veces, el niño no hará lo que usted desea porque quiere hacer algo diferente. No se irá a la cama porque antes quiere terminar su juego. No es la desobediencia lo que causa el problema, sino un simple conflicto de intereses. En lugar de gritarle: «Haz lo que te digo ahora mismo», encuentre un compromiso, como: «Bueno, pero sólo cinco minutos más». En otras ocasiones no hará lo que usted desea porque no lo ha comprendido. Si se le dice que permanezca sentado ante una mesa hasta que se haya terminado de comer, quizá quiera levantarse en cuanto haya terminado su plato. N o había comprendido que usted se refería a cuando todos terminaran de comer. No la ha desobedecido, sino que simplemente no la había comprendido. A veces no hará lo que usted desea porque se dispone a fastidiarla. Siente ganas de demostrarle su independencia. Se siente revoltoso. Si le dice que no toque su libro nuevo, eso será lo primero que hará. De entre todos los ejemplos expuestos, éste y sólo éste es verdadera desobediencia. Se trata de un intento deliberado de provocarla y el éxito que tenga dependerá probablemente del daño que haya causado. Si ha arrancado la cubierta, se sentirá usted furiosa con él. Eso es una realidad. Él mismo se sentiría enfadado si usted hubiera estropeado algo suyo; su acción ha provocado una reacción humana universal. Pero el triste daño causado es lo que merece el regaño, no la «desobediencia». Si no ha causado verdadero daño es mejor quitarle importancia al asunto y negarse a ponese a la altura de la provocación: «¿Te he dicho yo que hagas precisamente lo único Los niños viven en un mundo dificil de controlar, y en el que a menudo se les acusa de causar una u otra clase de daño. Negar una cosa mal hecha, por tanto, es la clase de mentira que les suele causar problemas. Su hijo rompe por error la muñeca de su hermana. Enfrentado al hecho, lo niega. Probablemente se enfada más con él por haber mentido que por el estropicio.
Si cree usted que el niño debe confesar cuando haya hecho algo mal, facilítele las cosas: «Esta muñeca está rota. Me pregunto qué habrá ocurrido. De ese modo, es más probable que diga: «Yo la he roto. Lo siento», que si le dice: «Has roto esta muñeca, ¿verdad, chico malo y descuidado?». Si el niño admite algo, ya sea porque usted lo obliga a ello o por iniciativa propia, procure no abrumarlo con expresiones de enfado o con castigos. La situación no acabará bien si pretende usted conseguir las dos cosas. Si desea que le diga cuándo ha hecho algo mal, no puede enfurecerse con él. Si se pone furiosa, él sería un estúpido si se lo dijera la próxima vez, ¿verdad?
A veces contar cuentos también causa problemas a algunos niños. Los que están en la edad preescolar no suelen saber diferenciar la realidad de la fantasía, o lo que desearían que hubiese ocurrido de lo que realmente ocurrió. Aceptan felices los cuentos sobre el conejo de Pascua, al mismo tiempo que tienen un conejo de peluche propio y nada mágico; no ven que haya contradicción alguna entre ambos.
Si está dispuesta a leerle cuentos de hadas y ayudarle a disfrutar de los Reyes Magos, no es razonable regañarle por mentir cuando llegue de un paseo contando una complicada historia sobre cómo se ha encontrado con un león y le ha sacado una astilla de la pata. Disfrute con la historia. Esa clase de fantasías no son mentiras en el sentido moral del término.
A veces los padres se preocupan porque sus hijos no parecen tener consideración alguna por la verdad. Quizá les oigan hablar del inexistente vestido nuevo de mamá, o anunciar que se sintieron muy malla noche anterior cuando no fue así, o decirle a un amigo que salieron para ir a una cafetería cuando no lo hicieron. Hay muchas razones que explican esta clase de conversación casual e inexacta, pero una muy importante es que los propios niños oyen decir esas cosas a sus padres. Los adultos mienten por tacto, amabilidad o deseo de no herir los sentimientos de otras personas, o para ahorrar tiempo. El niño los escucha. La oye a usted mostrarse de acuerdo con la vecina y lamentarse del mucho calor, cuando poco antes le ha dicho lo mucho que le agrada el calor. Si no le explica las razones de estas pequeñas mentiras inocentes, no cabe esperar que comprenda por qué él no puede exagerar o falsear nunca las cosas y usted sí.
Si el niño cuenta muchas historias inventadas y añade muchos detalles ficticios a lo que cuenta de la vida cotidiana, hasta el punto de que no puede usted estar segura de qué es verdad y qué no, ha llegado el momento de aclararle por qué importa la verdad. No caiga de nuevo en el error de decirle que contar mentiras es «malo». En lugar de eso, cuéntele la historia del pastor que gritaba: «¡Que viene el lobo!». Es un buen cuento y disfrutará oyéndolo. Indíquele que al no saber si lo que él le cuenta es cierto o no, tal vez no sepa cuándo le ha ocurrido algo realmente importante, o cuándo se ha sentido realmente enfermo. Lleve toda la conversación de modo que él tenga la sensación de que lo único que le importa a usted es que diga la verdad porque se preocupa por él y porque quiere estar segurá de que cuida apropiadamente de sí mismo, de que se trata más bien de una cuestión de exactitud de la comunicación, antes que de «ser bueno».

ROBO
, Muchos niños en edad preescolar, sobre todo los que no tienen hermanos. mayores que les dicen continuamente: «¡Eso es mío!», tienen un sentido
vago de los derechos de propiedad como de la verdad. En la familia habrá muchas cosas que pertenecerán a todos, otras que serán de alguien en particular, pero que se pueden prestar, y unas pocas que serán «posesiones reservadas
que sólo pertenecerán a su dueño. Fuera de la familia también hay
complicaciones. Es correcto conservar la pequeña pelota encontrada entre
los arbustos del parque, pero no lo es quedarse con el dinero. Está bien traer a casa la pintura que se ha hecho en la escuela, pero no un paquete de plastilina. Se puede coger un folleto de una tienda (aunque no todo el contenido de la caja), pero no un paquete de sopa. Hasta que no sea capaz de comprender esto, no sirve de nada transformar en un tema moral el hecho ~ que el niño pequeño coleccione cosas que llamen su atención. No obsante, tampoco se puede afrontar el tema con frivolidad porque, incluso a los tres o cuatro años, los demás pueden considerarlo como un robo y armarán un gran jaleo.
Le será útil separar el tema de principios de las complejidades del comportamiento cotidiano. Hable de lo primero y establezca algunas reglas. como guía para lo segundo, como: no traigas nada de la casa de nadie sin pedir permiso. Pregúntale siempre a un adulto si puedes quedarte con algo que hayas encontrado. Nunca cojas nada de una tienda mientras un adulto no te dé el permiso para hacerlo. Procure no ser demasiado moralista con, respecto al dinero. Si el niño le coge algo del bolso, deténgase un momento
a pensar qué le habría dicho si se hubiera tratado de un lápiz de labios y luego dígale lo mismo sobre el dinero porque, para él, es lo mismo. Es un tesoro. Sabe que el dinero es precioso porque les ha escuchado hablar de él y ve que lo cambian por cosas agradables. Pero para él es como una de esas fichas que se ponen en ciertas máquinas. No tiene concepto alguno de lo que es el dinero real.
El niño que no hace más que coger cosas, comportarse como una urraca o coleccionar las posesiones de los demás en el fondo de un cajón, es muy posible que tenga problemas emocionales. Quizá intente, de una forma simbólica, tomar algo que no tiene la sensación de que se le dé, y ese algo de lo que carece quizá sea amor y aprobación. En lugar de mostrarse furiosa y alterada, y de hacerlo sentirse desdichado, intente ofrecerle lo que de verdad necesita. Si no puede y él continúa robando, probablemente sería sensato buscar ayuda profesional, antes de que el niño alcance la edad de ir a la escuela. Es mucho más Facil calificar a un niño de «ladrón» que quitarle esa etiqueta.

DISCUSIONES Y NEGOCIACIONES

Todos los niños buscan evasivas cuando se les pide que hagan algo que no desean hacer. Puede ser enloquecedor hablar con un niño que no quiere escuchar, o que dice «Está bien», pero no hace nada. Todavía es más irritante que un niño discuta ante cada sugerencia, petición o instrucción que se le hace. La vida sería corta si sólo tardáramos cinco minutos en convencer a un niño de cuatro años de que necesita ponerse zapatos para salir a la calle, y otros cinco minutos para conducirlo hasta la puerta… Pero vale la pena pensar en lo enloquecedor que tiene que ser para un niño pequeño, que ocupa un lugar tan bajo en la jerarquía familiar, que se le pueda interrumpir de lo que esté haciendo y que casi todos los adultos con los que se encuentra puedan darle órdenes. Un poco de toma y daca mutuo, basado en haz con los demás lo que te gustaría que hicieran contigo, ayudará mucho más que los gritos. Tambien ayuda ser consciente de que a muchos niños’ pequeños les resulta difícil la transición de una actividad a otra. Necesitan numerosos avisos de que se acerca el momento de comer de salir de acostarse, así como mucho tiempo extra para empezar a moverse.

Algunos niños, sobre todo los muy inteligentes cpatan en seguida en seguida :a idea de que si usted desea que hagan algo que ellos no quieren hacer disponen de un cierto poder de negociación. En lugar de irse en silencio a su para cambiarse la camisa sucia. su hijo tal vez le pregunte: .Si me pongo la camisa limpia porque tú quieres, ¿me darás las pinturas porque yo quiero?». Lamentablemente, algunos padres la frecuente ímpresión de que eso es, de alguna forma, «descarado-. Creen tener derecho a decirle lo que tiene que hacer y no desean admitir que él tiene el mismo derecha «¡Haz lo que te dice tu madre y no discutas!., ruge el padre. Realmente volvemos al tema de la obediencia inmediata.Negociar es una forma muy útil de intercambio humano, como bien ha descubierto cada sociedad adulta a lo largo de la historia. Pero es evidente que usted terminará por hartarse si el niño siempre intenta obtener algo a cambio de cada cosa que se le recuerda que haga, sobre todo si es responsabilidad del niño, no de usted. ¿Por qué habría usted de pagar por eso? Procure limitar las negociaciones a las peticiones excepcionales o aquellas que sean inusualmente aburridas para el niño y luego úselas por iniciativa propia, en lugar de esperar a que sea siempre él quien las proponga.

PROBLEMAS CON EL TRATO

Hay una cierta ironía en el comportamiento de los niños pequeños: cuanto más se preocupe usted por un tema, sea cual sea, más esfuerzos hará por cambiado y tanto más empeorará la situación.

Por esa razón resulta más facil convivir con los niños cuando los adultos adoptan una actitud positiva con respecto a su comportamiento, al asumir que tienen buena intención, observar cuándo hacen bien las cosas, comprobar que comprenden lo que se desea de ellos en diferentes circunstancias y recompensar el buen comportamiento, de modo que se motive más de lo mismo. Los padres convencidos de que sus hijos se portan especialmente mal, o a los que parientes y cuidadoras así se lo dicen, se arriesgan a deslizarse hacia una forma negativa de tratados, que es lo opuesto a todo eso. La disciplina negativa se centra en el mal comportamiento, lo espera, lo vigila y lo castiga para motivar el cambio, pero lo único que consigue es más y más de lo mismo.

La idea del castigo formal encaja mejor con la de «disciplina» que con la de «aprender a comportarse». Las personas mayores, que saben cómo comportarse pero que no siempre están dispuestas a hacerlo así, quizá se vean persuadidas por los costes de una transgresión de las reglas, como una multa por aparcar en doble fila. Pero estas consideraciones no siempre son eficaces con los adultos y nunca con los niños pequeños, incapaces de sopesar los castigos futuros en comparación con los impulsos del presente. La única sanción fiablemente eficaz con niños menores de cuatro años o incluso de cinco es la desaprobación de los demás. Sea cual fuere el «castigo» que elija al enfadarse, es su enfado el que castiga. Y si esta afirmación la hace reír porque su hijo no hace más que poner a prueba los límites en una fase especialmente desafiante, piense en cómo reaccionaría ante un castigo formal anunciado de dos formas diferentes. El castigo consistiría en no tomar helado por la tarde. Dígaselo así con un tono natural y alegre, y verá como probablemente lo aceptará con una actitud impasible. (¿Toma habitualmente helado por la tarde? ¿Desea tomar especialmente helado por la tarde? ¿que merienda se le va a dar?) Pero si le dice enojada: «Ya está bien. Por lo que acabas de hacer, no tendrás helado esta tarde», lo más probable es que se ponga a llorar o tenga una rabieta. Tanto si esperaba o deseaba helado como: si no, lo que no desea es que usted se enfade con él..
Probablemente hizo esa afirmación enojada sobre el helado dejándose arrastrar por el acaloramiento (justo) del momento y eso ha tenido el efecto deseado de dejar bien claros sus sentimientos. Pero lo mismo sucedería si hubiera hablado de esos sentimientos: «Realmente, no disfruto con este paseo porque te portas como un estúpido, así que creo que será mejor volver a casa». El problema con la versión del helado es que cuando llegue el momento de la merienda ya habrá pasado mucho tiempo y se habrá olvidado todo el asunto. Pero para atenerse al castigo impuesto, tendrá que volver z sacar a relucir todo el episodio y, de hecho, castigado una segunda vez lo que habrá sido mucho más inoportuno si él se ha mostrado especialmente encantador y ha estado dispuesto a ayudada desde entonces.
Su desaprobación o enfado es la sanción más efectiva. Si eso la conduce a un «castigo» inmediato y espontáneo, de modo que el niño vea con claridad que ha sido su comportamiento el que lo ha provocado, el castigo puede fortalecer lo que usted intenta transmitirle. no hara cola para comprarle el helado cuando él se porta tan mal. así que no tiene helado ahora mismo. Así, ha sido su comportamiento de ahora el que le ha privado de el helado en lugar de ser «castigado» por ello. No puede permitir que siga cogiendo paquetes de las estanterías del supermercado, así que lo coge y lo pone en el carrito. Ha abusado de su libertad y, de ese modo. la ha sacrificado. ¿Son esas acciones de castigo? Lo serían si se llevaran a cabo de una forma fria y calculada y, como castigos fríos y calculados, probablemente no tendrian efecto. Pero como reacciones genuinas ante una situación inmediata son los resultados directos de las propias acciones desconsideradas del niño y ése es el único tipo de castigo eficaz.
Los castigos más comunes que se derivan del acaloramiento del momento (palmetadas en el trasero, gritos e insultos) no son el resultado directo de las acciones del niño y no son efectivos, aunque es posible que lo parezca en ese momento. Si su hijo hace algo realmente irritante come trastear con el televisor, el perro o el bebé) y ha intentado decirle que no le haga, lo ha apartado, lo ha distraído y a pesar de todo él vuelve a las andadas, gritarle o darle una palmetada hará que se detenga (y es posible que vea usted aliviados sus sentimientos) y quizá tenga la impresión de que eso ha sido mejor que esas otras técnicas. Pero al haber herido sus sentimientos y haberle golpeado en la mano le ha hecho llorar sin haberle enseñado con ello a trastear y sin evitar que vuelva a hacerlo de nuevo.
Parece evidente que darle a un niño una palmetada cada vez que hace algo mal le enseñará a no hacerlo. Pero ¿a no hacer qué? Ser «malo” en la primera infancia es un asunto complicado. Puede significar hacer algo peligroso para sí mismo (como cruzar la calle corriendo) o peligroso para otro (como apoyarse sobre el cochecito del bebé para mirar) o realizar toda una serie de cosas que (predeciblemente o sólo hoy) irritan, azoran o decepaonan a los adultos. Recibir una palmetada puede indicarle a un niño que ha hecho algo mal, incluso indicarle lo que ha hecho mal hoy, pero no le dici nada sobre lo que habría sido correcto y, ciertamente, no le inducirá a hacer un mayor esfuerzo por complacerla. Dar palmetadas a los niños no puede enseñarles a comportarse y la prueba es que una vez que el niño empieza a ser castigado de ese modo, recibirá palmetadas durante toda su niñez. De hecho, precisamente porque son tan inefectivos, los castigos físicos tienden a incrementarse. La mayoría de las travesuras del niño están provocadas por el impulso y el olvido. Hoy se ha pasado usted casi toda la tarde diciéndole que no corra por encima del macizo de flores. Le dice que salga de entre las flores pero como él está tan entusiasmado corriendo, se ríe y no le hace caso. Finalmente le da una palmetada, él se pone a llorar y entra en casa. A: día siguiente, nuevamente alegre y al aire libre, vuelve a hacer lo mismo..
Lógicamente tiene que volver a pegarle, sólamente que esta vez más duro. Una vez que se ha dejado atrapar en este círculo vicioso en particular, la palmetada de este año se transforma facilmente al año que viene en un verdadero golpe propinado con fuerza.
La investigación demuestra que los niños a los que se ha pegado no recuerdan la razón por la que se les ha castigado. Los castigos físicos los dejan tan molestos e impotentes que continúan sintiéndose demasiado furiosos como para escuchar las explicaciones o lloran demasiado fuerte come para oírlas. Preguntados por qué se les ha pegado, los niños de cuatro y cinco años suelen contestar: «Porque te enfadaste».Así pues, no recurra a les castigos físicos para enseñar buen comportamiento a su hijo. No podrá obtener la cooperación que necesita simplemente mediante el uso de su fortaleza física superior.

Tenga cuidado también con su forma de utilizar su superior fuerza emocional. Los castigos diseñados para hacer que los niños se sientan estupidos o sin dignidad son tan inefectivos y emocionalmente peligrosos como los de tipo físico. Si le quita a un niño los zapatos porque echó a correr, o le obliga a ponerse el babero del bebé porque se ha manchado la ropa con comida, hace que se sienta impotente, sin valor alguno y totalmente incapaz de aprender las lecciones del crecimiento que trata de enseñarle. Si comer de forma desaseada le causa un verdadero problema de lavanderia.._lo que necesita es que le facilite la forma de comer. ¿Necesita quizá un cojin en esa silla ahora que ya ha dejado de utilizar la silla alta? ¿Se le permite utilizar los dedos, además de la cuchara?
Si trata de enseñar verdaderamente a su hijo a comportarse (en lugar darle «su merecido» por su mal comportamiento), no tendrá ninguna necesidad de hacerle daño físico (sobre todo en estos primeros años), porque eso no hará sino inducirlo a escucharla menos y no más. La alternativa efectiva a castigar a los niños que se portan mal, de modo que se sientan mal, consiste en recompensar a los niños que se portan bien, de modo que se sientan bien. El niño aprenderá algo de las inevitables explosiones que ocurren cuando ambos han acumulado una determinada cantidad de tensión. cuando demuestra usted su descontento si él se porta mal, pero aprendera sobre todo cuando se vea alabado y felicitado por haberse comportado como usted desea.

Del mismo modo que el elemento principal de cualquier castigo es la desaprobación del adulto, el principal elemento de cualquier recompensa es la aprobación del adulto. Una recompensa le dice al niño: «Te amo, te apruebo, te aprecio, me gusta estar contigo». Las cosas tangibles, como dulces o regalos pueden transmitir esos mensajes, pero también las sonrisas, alabanzas y abrazos. Las recompensas de un niño, como sus castigos, son a menudo el resultado directo de su propio comportamiento, que le ha permitido a usted sentirse de buen humor: «Hemos pasado tan rápidamente la revisión del equipaje porque me .ayudaste a hacer la maleta, así que ahora disponemos de tiempo para tomar un refresco».
A veces, sin embargo, pueden ser muy útiles los sobornos materiales o, si le parece menos inmoral, los premios. Los niños pequeños poseen un sentido muy claro y sencillo de la justicia y son muy estrictos en cuanto a la buena voluntad de la gente. Si tiene que conseguir que el niño haga algo que detesta, otrecerle un premio por ello puede tener el efecto doble de conseguir que merezca la pena cooperar, al tiempo que se da cuenta de que está usted de su parte. Imagine, por ejemplo, que. hace una tarde muy calurosa y él está disfrutando en la piscina portátil. Se ha quedado usted sin patatas y tiene que ir a la tienda. No puede dejarlo porque no hay nadie más en casa. ¿Qué hay de malo en un simple soborno propuesto sin malicia?
«Sé que preferirías quedarte en casa, pero no podemos porque tengo que ir a comprar patatas, así que tendremos que salir. ¿Qué te parece si de regreso pasamos por la tienda para ver si ya tienen aquel nuevo vídeo de cuentos? ¿Te ayudaría eso?» Es un soborno, pero también una negociación perfectamente razonable.
A veces, ofrecerle un premio supone toda una diferencia para un niño que tiene que hacer algo que le resulta realmente desagradable, como que le pongan unos puntos en la cabeza. No es el objeto lo que importa (siempre y cuando no se trate de algo que esperaba de todos modos), sino el tener algo agradable que le espera después de esos malos y escasos minutos. Sin embargo, procure que esta clase de premios no se vea condicionada por el buen comportamiento. ofrecer un premio “si no arma ningún jaleo” lo pone bajo una considerable tensión. Quizás necesite armar jaleo. Y necesita saber que usted lo apoyará sea cual sea su comportamiento.

Todo el mundo sabe que los niños consentidos son una desdicha para si mismos y para los demás y la mayoria de la gente supone que reflejan el escaso buen juicio de los padres. Pero poca gente se detiene a pensar que hace considerar a un niño como “consentido”, o que le han hecho los padres para que sea así. cono consecuencia de ello , el consentido es como un espectro que acosa a los padres, que viven con el temor de escuchar esa palabra para referirse al niño o a su forma de tratarlo. Algunos llegan incluso a retirarle deliberadamente regalos “porque no queremos que sea un consentido”

Eso es una mala interpretación. Consentir no tiene nada que ver con gratificación y diversión, sino con intimidación y chantaje. No se puede consentir al niño por hablarle,jugar o reír mucho, por ofrecerle muchas sonrisas, abrazos e incluso regalos, siempre y cuando se los ofrezca porque desea hacerlo así. El niño no será- consentido porque compre usted dulces en el supermercado o le ofrezca quince regalos para su cumpleaños. Pero si puede serlo si aprende que tiene capacidad para chantajearla y obligada a echarse atrás, después de tomar la decisión de no comprarle dulces, por medio de una rabieta en público, o para conseguir cualquier cosa de usted limitándose a seguir y seguir. El niño más «consentido» que conozca quizá no obtenga mucho más, e incluso menos, que la mayoría de los niños, pero lo que consigue lo obtiene por medio de la intimidación ejercida sobre sus padres, en contra de su buen juicio. Consentir es el resultado de haberse desviado el equilibrio de poder dentro de la familia.

Los niños necesitan que los adultos tengan el valor de mantener sus propias convicciones y de establecer límites o trazar fronteras para ellos, dentro de las cuales sepan que están a salvo y que se sienten bien. Los límites no son algo que los adultos imponen a los niños. Todos tenemos que respetar los límites que marcan nuestro espacio con respecto al de otras personas, a veces tanto literal como figuradamente. Los niños necesitan de límites adicionales, trazados por padres y cuidadoras, que les mantengan a salvo mientras aprenden a permanecer a salvo por sí mismos, que los controlen mientras aprenden a auto controlarse, y que les impidan perder su propio espacio o penetrar en el de otras personas mientras aprenden las lecciones de la vida socializada, como «haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti».

Los límites sólo son tales si los niños no pueden transgredirlos. Y sólo ofrecen una libertad de acción segura si saben que no pueden traspasarlos. Los padres que dicen que sus hijos no permanecen dentro de los límites suelen confundir la obediencia (que depende de la cooperación del niño,
con los límites, que no dependen. Si establece un límite, procure que el niño no pueda traspasado. Si la frontera del jardín es el límite de su espacio de juego, por ejemplo, no espere a que abra la puerta delantera para regañarlo y castigarlo. Ponga, ya desde el principio, un trozo de alambre enrollado en el picaporte para evitar que la abra.Si no está dispuesta a hacer lo que haga falta para que se cumpla una limitación, es mejor no imponerla. A veces los padres dicen que no pueden hacer cumplir un límite, cuando en realidad quieren decir que las acciones necesarias para ello suponen demasiado esfuerzo por su parte. Los niños cuyos padres tienen la intención de limitarles el tiempo que ven la televisión a un programa u horario concretos deben de ver millones de horas «extra» de televisión cada semana, pero esos mismos padres no se sienten capaces de afrontar el enfrentamiento que supondría desconectar el apaarato. Si no está seguro de que merezca la pena imponer una limitación, no la establezca, aunque su suegra le diga que debiera hacerlo. Es mucho mejcr para el comportamiento de su hijo (y para su temperamento) que se le permita ver dos horas de televisión, antes de que se le imponga ver una sola hora, pero luego vea otra hora más que estaba prohibida.
Algunos niños parecen pasar por distintas fases cuando están decididos a ir mucho más allá de la débil capacidad de los padres para controlarlos y mantener la calma. Si le resultara especialmente exigente asegurarse de que su hijo, o cualquier niño en concreto, permanece dentro de los límites impuestos, procure imponer la menor cantidad posible de limitaciones y que cada una se refiera a un tema que realmente le preocupe a usted. De ese modo se sentirá lo bastante motivada como para hacerla cumplir, sin preocuparse por el resto.A medida que los niños pequeños empiezan a verse a sí mismos como individuos entre otros individuos, se preocupan por la extensión en la que
pueden controlar a esos otros, además de a sí mismos. Se trata por tanto de una fase de edad en la que son comunes los juegos de poder. El niño pondrá a prueba los límites de su influencia y tratará de aumentarla, del mismo modo que pone a prueba y ejercita sus músculos.Es correcto que el niño descubra que ejerce alguna influencia sobre la gente y que practique ese ejercicio, ya que no podría crecer si se mantuviera totalmente impotente y dependiente. Pero también es importante no permitirle arrollar el poder de sus padres mediante la intimidación o el agotamiento conseguidos con una continua actitud quejosa. Necesita aprender formas aceptables de afirmar su propio poder o de influir sobre las cosas a su modo personal.
Procure reaccionar más positivamente ante el razonamiento y el encanto que ante las lágrimas y las rabietas. Aunque su control todavía es muy limitado, lo que desea es que su lijo empiece a darse cuenta de que será más facil convencerla que asustarla contestando afirmativamente a cualquier petición.

Anime al niño a participar en los procesos de toma de decisiones que le afectan. Es muy importante que pueda decir lo que opina, aunque no se salga con la suya. A medida que se haga mayor descubrirá lo que se permite a otros niños de su edad, oirá hablar de programas de televisión que nunca ha visto y, en general, tratará de obtener nuevos privilegios. Como quiera que se trata de temas nuevas, no dispondrá usted de respuestas preparadas. No se sienta presionada a responder lo primero que se le ocurra. Comente la situación con su pareja y con el niño, así como con otras cuidadoras o miembros de la familia si le pareciera adecuado. Tanto si la cuestión se resuelve tal como deseaba el niño o en su contra, éste sabrá que los adultos de su mundo se ponen de acuerdo y que él también tiene la oportunidad de hablar.
Demuestre a su lijo que trata usted de equilibrar los derechos de ambos, del mismo modo que procura equilibrar los derechos de su hermana y también los de él, o los de su pareja y los de usted misma. Todos conviven y la otra cara de la compañía es que todos tienen que respetar el espacio de los demás y, a veces, hasta desplazarse un poco para concederle a alguienen más espacio extra cuando lo necesita temporalmente. Su hijo no siempre le hará lo que usted desea. Y usted no siempre tendrá que ceder a sus deseos.. Los choques tienen que solucionarse entre los dos. Si usted desea leer y él quiere salir a dar un paseo, es evidente que hay un problema. Analícelo con capacidad. Si simplemente no soporta la idea de dar un paseo ahora, digáselo así. Es mejor rechazado antes que seguido arrastrando los pies, con la sensación de ser una mártir, lo que a él le imposibilita disfrutar del paseo. Pero si cree que él tiene tanto derecho a dar un paseo como usted a leer, procure llegar a un compromiso de media hora para cada uno y siéntase con todo el derecho de insistir en que él también cumpla con su parte del trato.
Ayude al niño a comprender los sentimientos de los demás. Cuanto más consiga interesado por cómo se siente usted y otra gente y qué similares son esos sentimientos a los que él mismo experimenta, tanto más sensible será a ellos. Comprender los sentimientos de los demás constituye la raíz del desprendimiento y, en consecuencia, es lo contrario al consentimiento. En cuanto surja una oportunidad, aprovéchela. Hable con él sobre lo que sintió la niña de al Iado cuando le robaron la bicicleta. Si él dice con tranquilidad que se puede comprar otra, señale que los padres desean comprar a menudo cosas para sus hijos, pero que no siempre se lo pueden permitir. Al hacer planes familiares, permita que se entere de las dificultades de disponer fiestas y vacaciones para que todas las personas implicadas obtengan lo que más les haga disfrutar. Puede ayudarle incluso a comprender que aunque sería injusto para él que le sirviera cada noche la col que tanto detesta, también es injusto para su padre que no sirva usted nunca lo que resulta ser su verdura favorita.
En esta fase de su vida los niños anhelan conversación con los adultos e información de todo tipo. El niño disfrutará mucho mientras usted no convierta esa clase de enseñanzas en un conjunto de conferencias, impulsadas en cada caso por un pequeño mal comportamiento. Le está concediendo el honor de hablar de sentimientos con él, así como de otras cosas. Le está ayudando a realizar la tarea apropiada para su edad de situarse en el lugar del otro. Y llama su atención hacia todo un ámbito de experiencias que quizá no haya observado todavía por sí mismo. Cuanto más lo pueda hacer, antes y más claramente terminará por comprender que es una persona muy importante y muy querida en un mundo poblado por otras personas igualmente importantes.

 

 

Penelope Leach nació en Londres en 1937. Se graduó de Newnham College , Cambridge con honores en 1959. Después de Cambridge, asistió a la London School of Economics , donde recibió su doctorado en psicología y ha dictado conferencias sobre el desarrollo infantil. Sus puestos de investigación han incluido un año en el Ministerio del Interior Unidad de Investigación de estudiar la delincuencia juvenil y seis años en el Centro de Investigación Médica Unidad de Investigación del Desarrollo. Leach es un miembro de la Sociedad Psicológica Británica .

  1. Buenos dias, ultimamente he tenido problemas con mi niña de 3 años, estuve de vacaciones durante 15 dias y en esos dias ella dejo de evacuar tanto asi que recurrimos a enemas, ya que podia pasarse una semana completa sin evacuar. Esta situacion era enfermiza ya que ella lloraba y le tomo miedo a ir al baño, hasta para lavarse las manos.
    El dia que llego la nana y yo empece a trabajar fue cambiando y acudiendo al baño para evacuar, pero hay fines de semanas que conmigo no lo quiere hacer y no la obligo, poruqe podria ser traumatico o peor.
    ME gustaria sabe que puedo hacer y porque se porto asi.

    Muchas gracias

  2. Saludos,

    Soy padre separado y tengo una niña de 2 años quien vive con la mamá. A mi hija la visito todos los días y se queda en mi casa cada 15 días los fines de semana. Durante las últimas 3 semanas he notado que cuando no me ve la niña pregunta por mi, pero cuando me ve (diario)me rechaza y no me presta atención y me hace expresiones de rechazo con su rostro. Naturalmente le amo, le demuestro afecto y le doy buen trato y cuando se queda en mi casa la saco a jugar y la llevo a parque y todo está bien, pero cuando estamos en la casa de la mamá ella no quiere jugar conmigo, o que yo la bañe, o que la acueste a dormir. Prefiere siempre a la mamá o la nana salvo que no esté nadie más presente. Esa situacion me está volviendo loco y no sé a que se pueda deber o que hacer para cambiar ese comportamiento de mi hija hacia mi o si es algo normal de la edad en la que está.

    Agradecería sus comentarios al respecto.

  3. buenas tengo un varon de dos años y medio que no se como tratar de controlar su ira en las mañanas.
    Tengo como un mes que cuando lo despertamos para llevarlo a la guarderia se molesta llora mucho, lo abrazamos tratamos de consolarlo pero llora sin sesar pero cuando llega a la guarderia ya llega calmado pareciera que fueran aranques de rebeldia, otra cosa hemos tratado de acostarlo a las 8 de la noche pero no se duerme si no a las once que prodriamos hacer para crearle el habito de acostarlo temprano

  4. Pues mira Nigger, con respecto a la «rebeldía» tal vez se deba a su edad, es normal que manifiesten sus sentimientos de forma efusiva, tanto lo bueno como lo malo.
    Y lo del sueño, pues no es posible «crearle el habito de acostarlo temprano», a no ser que quieras seguir métodos conductistas que hacen sufrir a lo sniños y a sus padres.
    Ten paciencia, intenta reducir adelantar un poco la siesta, no tanto reducir el tiempo de la misma, sino que la duerma un poco mas temprano.
    Todo puede ser parte de lo mismo, si tienen que despertarlo y se levanta con sueño, es normal que se despierte enfadado.
    Lo ideal sería que duerma todo lo que necesita dormir, prueben con la siesta.
    Ya me contarás, un saludo.

  5. Excelente, excelente artículo. Yo tengo 39 años y quiero compartir algo con ustedes: Mi mamá me pegaba mucho de niña, como bien lo dicen en su artículo no recuerdo los motivos, pero sí que me daba palmadas, nalgadas,me pellizcaba, me tiraba zapatos, escobas, el tarro del aceite de cocina, me halaba el cabello, me daba correazos, etc. y verbalmente me trataba muy mal. Hoy por hoy mantengo una relación «normal» con ella, pero cuando la visito me he percatado de que no tengo casi paciencia con ella, me irrito fácilmente con cualquier cosa que hace o dice, en fin ,siempre ha existido una distancia insalvable entre nosotras. Por eso desde que era una niña, más o menos a los doce años, me juré que si alguna vez tenía un hijo JAMÁS le pegaría, porque no quería que sintiera por mí lo que en ese momento sentía por mi mamá cuando lloraba por sus golpes o por sus maltratos verbales: Que la odiaba, que era mejor que se muriera. Hoy tengo un hijo de 21 años que le dice a todo el mundo muy orgulloso que su mamá jamás le ha pegado,aunque entre nuestra cultura (Colombia) eso es algo normal, que es un muchacho juicioso que estudia Ingeniería de Sistemas, que no toma ni bebe, en fin, un amor. También tengo una hijita por adopción de dos años y medio, y su papá (que tampoco es el padre biológico de mi hijo mayor, aunque es como si lo fuera)y yo tenemos muy claro que jamás debemos pegarle, y estamos aprendiendo que tampoco debemos alzarle la voz, gracias a ustedes. Mi mensaje de vida es éste: NO LE PEGUEN A SUS HIJOS. EL DAÑO ES PARA TODA LA VIDA!!!!!!!!!!!!!!

  6. Hola tengo una hija de 3 años y medio, hace 15 días perdí un bebé y tengo muchos problemas ecónomicos, he tenido tantos problemas que me siento frustrada y muy molesta por todo y tengo paciencia con mi hija, la adoro tanto es mi razón de vivir, pero me enojo mucho con ella y le grito y cuando se porta mal hasta le he dado nalgadas luego me arrepiento no se que hacer para controlar mi caracter y no lastimarle porque no quiero que me tenga miedo pero tampoco quiero que sea una niña malcriada

  7. Hola Mi hijo de 2 años y 4 meses tiene un comportamiento «agresivo» sobretodo con su padre, cada vez que quiere algo y no se le puede dar llora, grita y manotea al que este con el. Inclusive cuando ve a alguien por primera vez se torna grosero y no acepta un saludo. Es algo que me preocupa y no se manejar. es unico hijo y primer nieto, hecho que no se si tenga algo que ver, pero me gustaria saber en que nos estamos equivocando. La abuela materna en ocasiones aconseja palmotearlo pero con su articulo he confirmado que no es la forma de educarlo ni de extinguir esta conducta. Espero una respuesta de ustedes frente a mi caso.
    muchas gracias por estos espacios.
    Carolay.

  8. Hola amigos tengo mi hijo josé y tiene 2 años 4 meses, todo el día se quiere pasar viendo películas como Monsters INC., Toy Story, Madagascar y si no le pongo llora muchísimo, por las mañanas me ocupo de la casa y ahí es cuando aprovecha viendo los vídeos. Por la tarde después del almuerzo se duerme casi por tres horas y ya es muy tarde para sacarlo a pasear, pasa todo el día encerrado y me da tristesa..

  9. Elizabeth, las películas, siempre y cuando sean adecuadas para su edad, no le hacen ningún daño, pero si quieres alternativas puedes comprar juegos didácticos, cubos apilables, muñecas desvestibles, lápices para pintar y dibujar, hay mucha alternativas. A su edad no comprenderá cuando le digas «ni mirarás la película» por eso será mejor que que hables en positivo «ahora vamos a pintar!!!!».
    De cualquier modo yo no estoy en contra de las películas infantiles, y los que vivimos en ciudades grandes con pocos parques, o parques muy sucios, en pisos pequeños, pues no tenemos muchas alternativas para nuestros hijos.
    Tal vez sea hora que que vaya a la guardería, y se relacione con otros niños, aunque sea unas pocas horas, siempr ey cuando eso le guste, pero si llora, realmente no es necesario hacerle pasar angustia, la idea es que se lo pase bien. A veces en la guardería pueden hacer cosas que en casa no, por cuestiones de espacio, instalaciones, etc.
    O también puedes salir por la mañana y hacer las cosas de la casa cuando él se duerme, esas tres horitas.
    Espero que puedas resolverlo.

    Un saludo!

  10. hola necesito un consejo aunque veo que no soy la unica con el problema de rebeldia a mi me saca de quicio
    tengo una niña de 2 años 5 meses pero tiene un caracter demaciado fuerte
    llora mucho, todas sus peticiones son atravez del llanto y yo no lo soporto cuando quiere algo dice quiero que papà me sirva jugo, y si mi esposo esta ocupado y soy yo la que se lo sirvo llora porque ella quiere que papà sea el que la atienda eso es solo un ejemplo de mil cosas similares que suceden necesito ayuda no quiero ser un mounstro con mi beba pero tampoco quiero que cresca pensando que lo que ella dice es lo unico correcto que hago????

  11. Patty, deberías leer el artículo, todos los niños de esa edad son así, hasta hace poco eran bebés que solo podían expresarse a través del llanto, y ahora estan adquiriendo el lenguaje pero no saben manejarlo.
    Tienes que teenr paciencia, aprender a controlarte, explicarle una y mil veces que llorando no se piden las cosas, y que no se grita, que no hay que gritar, y obviamente no hagas tú lo que no quieras que haga tu hija, no grites ni le digas las cosas en tono hostil, piensa que todavía es un bebé.
    Tu ahora mismo no te preocupes por «como crecerá», si eres buena ocn ella , ella será buena contigo, los niños aprenden a través del ejemplo. Si quieras enseñarle algo, tienes que hacerlo cuando ella esté receptiva, pero no intentes enseñarle a pedir las cosas cuando esté gritando que quiere un vaso de leche, porque será en vano. Deja pasar el momento, y cuando esten tranquilas y en un momento agradable, aprovecha ara conversar sobre todas esas cosas, como debe pedirte algo que quiere, que no hay que gritar porque hace daño… etc.

    A ver si te sirven esos truquitos.

    Un saludo.

  12. HOLA!! TENGO UN BEBE DE 2 AÑOS Y ME PREOCUPA EL RECHAZO QUE TIENE HACIA MI, YO SALGO TEMPRANO DE LA CASA Y VUELVO A LA NOCHE, NO ME VE MUCHO, PERO ESA PUEDE SER UNA RAZON PARA QUE ME RECHAZE DE ESA MANERA? EN CAMBIO CON EL PADRE ES DIFERENTE, Y HASTA CON LA NIÑERA ES MAS CARIÑOSO!! ME PUEDEN AYUDAR O DAR UN CONSEJO?

  13. LA VERDAD ES QUE TENGO UN HIJO DE AÑO Y MEDIO, ES UN NIÑO MUY AGRESIVO, CUANDO UNO ESTA HABLANDO EL LE GUSTA GRUTAR SUPERDURO, Y CUANDO LO SACO A PASEAR SOLO QUIERE IRSE CORRIENDO Y CORRIENDO Y NO QUIERE PARAR. TAMBIEN ME PREOCUPA CASI NO ME HABLA SOLO PALABRAS MA NO ORACIONES . ES MI UNICO HIJO . QUE DEBO HACER .
    LES AGRADESZCO SU ATENCION.

  14. Lilian, los niños de un año y medio dicen muy pocas palabras, son muy curiosos y se escapan buscando lo que les gusta, es normal!!
    Todavía no controlan sus emociones, y pueden repetir conductas que ven en casa, como gritar, pegar o enfadarse.
    Dos consejos: nunca le pegues y ten muchísima paciencia y amor.
    Un saludo!

  15. Liliana: cuando mi hija tenía dos años me ignoraba por completo, me rechazaba y solo quería pasar tiempo con su padre, pero lo curioso es que, al contrario de tu caso, ella pasaba todo el día en casa conmigo, jugando, comiendo, etc… supongo que son etapas, no te preocupes.

    Un saludo!

  16. Hola, mi hijo tiene 1 año 11 meses, y hace poco que todo lo que agarra lo tira y le pido que recoja y no quiere, que hago, imponer algun castigo?, cual?

  17. Paulina, no puedes castigar a un niño de menos de dos años, pues todavía no conocen lo que es la «causa y efecto». Si tu lo castigas no lo relacionara con lo que hizo. A esta edad eres tu quien tiene que recoger sus juguetes, y así vas dándole ejemplo, de a poco él querrá hacer lo que tu haces, hasta que un día descubrirás que lo hace solito , a eso se le llama «enseñar», pero castigar por no hacer lo que tu quieres se llama «entrenar». Y lo que tu quieres es un niño educado, no un niño entrenado ¿no es cierto?
    En el caso de que agarre cosas que no debería tocar, pues deberías ir pensando en no dejarlas a su alcance.
    Podrías también leer el artículo completo, seguro te ayudará.

    Un saludo.

  18. hola tengo dos niñas preciosas a la cual adoro mucho pero tengo un problema…la mayor tiene un año 9 meses y la pequeña 9 meses mi mamá me las cuida porque mi esposo y yo trabajamos…pero mi bebe mayor es muy agresiva con su hermanita le pega cada que tiene oportunidad y se ha vuelto muy agresiva con mi mama y sus tias les tira patadas y las cachetea mi mama me dice que no es normal y eso me preocupa…cuando llego corre para que la cargue y no quiere que agarre a la otra niña…mi duda es si necesita ayuda psicologica o son etapas que van pasando

  19. Hola soy de Cuba tengo un niño preciosos de dos años y medio, pero muchas veces me saca de paso con sus caprichos y por querer imponer sus deseos, no soy participe del castigo eso para mi es una humillación al niño, cuando mas le doy nalgadas, pero lo que hace es que se pone mas violento y no deja de hacer lo que estaba haciendo es como si lo hiciera para molestarme, soy muy cariñosa con el al igual que su padre y le dedicamos mucho tiempo a llevarlo al parque y a compartir con sus juegos, aunque lo cuida una nana casi todo el dia de 8.00 a.m a 5.00 p.m en sus casa es un niño modelo pero en la casa de mis padres y en nuestra casa su comportamiento cambia a un niño muyyyyyyyyyyy altivo que hago por favor como tratar a mi niño

  20. Hola tengo un bebe de 22 meses y quería saber como afectará al niño y como debo comportarme yo, dentro de un mes cuando su padre se vaya a trabajar a otro país durante ocho meses. Quería saber si es mejor que vaya o que intente encontrar otro trabajo para no afectar al niño. El padre estará 40 días fuera y 10 en casa y nosotro iremos a verle una semana en esos 40 días. Por favor contesteme pronto

  21. MJ, lo importante es que el poco tiempo que pase con el niño, que sea intenso, que lo alimente, que lo bañe, que lo pasee, que lo duerma en brazos, que siga creando un vínculo de amor, de familia.
    Seguramente será doloroso para toda la familia, pero si no queda alternativa…

  22. hola tengo una niña de tres años es muy habil
    le encanta la lectura no le gusta los juguetes mi inquetud es que ella no permite que su papa me abrase cuando me da un beso ella se pone llorar le tapa mi boca no se como actuar

  23. hola tengo un niño de un año cinco meses es muy intranquilo le gustar estar observando las cosas para poder hacerlo despues , yo no se como actuar para que no haga la travesura . mi hijo siempre se me enferma de la garganta como puedo darle solucion a este problema

  24. Tengo un niño de dos años y cuatro meses. Cuando cumplio los dos años en la guarderia nos dijeron que ya le veian preparado y que podíamos quitarle el pañal. En cuestión de mes y medio tenía controlado el tema de la orina y los esfínteres. Pero ahora que estamos en vacaciones cada día por lo menos una vez se orina encima y nos avisa cuando ya lo ha hecho. Porque motivo se orina? Cómo evitamos que lo haga?

  25. hola mi hijo de 2 añosdice muchas groserias y es a veces atrevido como hago para evitar estos incombenientes sin tener que castigarlo

  26. A mi niña de 2 años 9 meses me dijo que su miss le dio una nalgada por que se fue al baño de los grandes, yo le reclame a su maetra y ella lo nego, hoy mi niña me dijo que su maestra le jalo el cabello porque se fue a la alberca de pelotas, yo fui con la directora y ella lo nego. Que puedo hacer para saber si mi hija tiene algun maltrato o se ve afectada en su autoestima (ella es timida con gente desconocida y todavia se hace pipi en la noche por lo que le pongo pañal)

  27. Hola tengo una hija de 2 años y medio y me hace muchos caprichos. que puedo hacer para controlar esos caprichos ya que siempre termino regañandola.

  28. hola yo tengo una niña de 2 años 7 meseses muy porfiada le digo por ejemplo que me guarde los juguetes y no me hace caso le repito mil veces hasta q acabo por retarla y cuando agarro la correa lo amenazo con pegarle ahi me hace caso ¿ POR FAVOR QUE PUEDO HACER QUE ME DA MIEDO MALCRIARLA?

  29. Hola! Tengo un hijo de dos años, es muy pero muy apegado a mi..no hace nada sin mi.. y por mas que quiero que sea mas independiente, no lo es.. no deja que nadie lo cargue.. vamos a algun lado y solo encima de mi.. y ahora le dio por llorar y llorar y hacer berinche, actualmente trabajo y el se queda en una guarderìa, puede esto estarle afectando? Como puedo corregir sus berriches? como logro que no tenga tanta mamitis?

  30. Hola! Excelente la pagina web. Me ha ayudado mucho a entender el comportamiento de mi hijo que tiene 2 años y medio y esta pasando por la etapa del NO! y DEJAME! … me cuesta mucho que me haga caso y sólo busca refugio en el padre y su abuela para que yo no lo rete o le llame la atención o simplemente lo quiera mudar o darle la comida o cualquier cosa que dependa de mi.. no me gusta regañarlo, pero tampoco puedo dejar que haga lo que quiera.. que más puedo hacer?

  31. mi hijo tiene dos años y parece que no le pone atencion a nada de lo que le digo y no hace caso de nada sera que es hiperactivo?

  32. Aura, tu hijo no es hiperactivo, sino que tiene dos años y actúa como tal, como un niño de dos años.
    Conoces otros niños de su edad? todos son así como describes a tu hijo.
    Te recomiendo que leas el artículo.

    Un saludo.

  33. Hola, mi hijo tiene 2 años y medio y acaba de dejar los pañales. Como ya leí en artículo es totalmente normal los caprichos y estoy tratando de mantenerme calmada porque el los hace en la calle y con público. Desde que dejo los pañales dice que el es bebé y yo le explico que es un nene hermoso y que estoy muy orgullosa de que sea mi nene grande.
    Hay momentos en que no se que hacer como cuando me hizo un berrinche en el Banco después de 2 minutos de espera, nos fuimos le dije que si se seguia comportando así no lo iba a llevar más conmigo de compras, hicimos otras cosas y volvimos al Banco (después de charlar en el camino sobre como a mi me gustaría que se portara) se porto bien y jugo alrededor mío. Esta reaccion mía de irme y dejar lo que debía hacer, esta bien? o debería haberme quedado?.
    Otro tema es que todo quiere hacer conmigo y nada con el papá, yo estoy tratando de desaparecer un poco para que ellos compartan su tiempo solos y parece que muy de a poco da resultados. Gracias por la atención!

  34. por mas que se trata de ser buena mamá los niños igual hacen pataletas.
    mi hijo de 2 años 6 meses siempre quiere salirse con la suya, es picaron y risueño. Mi problema es que todos le alagan eso y parece un loquito saltando y gritando, simulando que se cae o saludando a todo el mundo no creo que eso sea malo… lo malo es que cuando lo reto el se rie o se pone a bailar. ultimamente he optado por mandarlo a su pieza, el se va bailando y cuando se da cuenta de que no puede salir de ahi se pone a llorar, Ojo no le cierro la puerta solo cuando se asoma para salir le digo ¡quedate ahi por que te has portado mal y no me haces caso… recien en ese momento se tira a la cama y se pone a llorar desesperadamente y cuando para de llorar sale tranquilito pero solo le dura un momento esa tranquilidad… estoy haciendolo bien?

  35. Hola, mi hijo tiene 2 años y 5 meses, mi caso es como el de VIVI, que escribio el pasado 29 de Nov, solo que mi bebe se queda llorando un momento bastante mas grande que su bebe y parece que no se tranquilizara nunca, ultimamente he notado que esta muy violento, le pega a quien sea que le este llevando la contraria, sus hemanas, su nana, sus padres, en fin a todos. Yo no soy partidaria de los golpes, ni de nosotros para él, ni de él para nosostros pero no se como controlar eso, no se como actuar, es un niño muy hiperactivo, dulce y sonriente,pero cuando se enoja, pierde los estribos y no se que hacer?

  36. Hasta me parece gracioso:

    Lamentablemente no nos enseñan a ser mamá y los niños ahora estan super avansados. Mi hijo solo se quea tranquilo con la tele, el computador o comiendo todo lo demas es para el gritos y risas. no me gusta que vea mucha tele pero es dificil conpetir con eso… si haste elige el canal y la pelicula que quiere ver… tampoco se si sera bueno. pero eso igual me da un descanso a su adrenalina incansable por que parezco loca corrigiendolo todos los dias y a cada rato

  37. lo que me gustaria saber es como entretenerlos y hacer nuestras cosas si sólo estamos los dos en casa casi todos los dias, como salir a comprar, como ir al banco, que debe decirceles… no me gusta salir sin el pero ultimamente se esta portando demaciado mal cuando salgo con el… sale corriendo se arranca y me da terror con los autos por que llega y se tira a la calle, por eso solo opto por salir con el en el coche.

  38. y lo que pasa es que estan demaciado peques, uno no sabe que porcentaje lo escuhcan, entienden y asimilan, uno solo quiere saber como hacerlos unos hombres de bien, amables y considerados con los demas, «HACER BIEN LAS COSAS» para corregirles y enseñarles el camino, dejandoles bien claro que son lo mejor de nuestras vidas.

  39. Hola, pero hay algo queme cuesta entender… dicen que obiamente a los niños no se les debe pegar ni agredir psicologicamente y que hay que educarlos con cariño… pero en el caso de que el bebe no hace caso a las mil y unas advertencias, la familia lo defiende o lo escusa con el hecho de que es muy chico… obviamente ellos sienten como que todo lo pueden hacer y el mundo esta en sus manos… en el caso de que tu estes de visita y el le este pegando a un niño ¿como se les debe retar o castigar? si le dices -Oye no hagas eso que duele y le das todas las esplicaciones- el sigue haciendolo te pones mas firme y se pone allorar haciendo un gran escandalo y sin hacer caso a nadie.

    ¿que harían en ese caso? ¿como los reprendes sin lastimarlos? bueno solo una vez me paso eso, yo creo que mi hijo estaba en un día de maldad, pero no supe que hacer y opte por tomarlo y tenerlo obligado a mi lado hasta que se tranquilizo y mi castigo fue tenerlo sentado en mis rodillas hasta que me retire de esa casa desde ese día lo pienso dos veces antes de visitar a alguien, pero me gustaria saber como enseñarle a portarse bien por que no es la idea dejar de visitar a mis amigos sólo por no llebar a mi hijo, me gustaria saber que hacen ustedes…
    ojala contesten con ejemplos…
    gracias por todo chao

  40. En mi caso, mi hija de dos años y siete meses. Es una persona increible, ella aun habla a media lengua y no se le entienden muchas cosas como a otros niños de su edad, pero tiene una forma de ser que yo no le he enseñado- Pero que es la mia: deja todo en su sitio, es cariñosa, y acepta todas las correcciones. Yo le hablo como a una adulta y se que aunque no lo entienda todo capta la idea general.
    Por otro lado, cuando tiene los tipicos ataques de histeria que le dan a todos los niños, donde es imposible hablar y solo te dan ganas de darle una palmada, yo he aplicado el mismo sistema que hacian en su guarderia, y es decirle que se quede de pis en un lado (sin moverse) para que piense lo que esta haciendo y esta pasando- algunoas veces se tira al suelo en pataleta pero la vuelvo a levantar y le pido que piense lo que esta pasando, y es increible, se calma inmediatamente- nunca ha tenido que pensar mas de un minuto y ha aceptado mi autoridad.

    Pienso que a los niños hay que respetarlos y tratarlos como a las personas mayores en el sentido de no mentirles «si no te pones el cinturon el policia vendra» o cosas asi. Nos comportamos con nuestros hijos de manera infantil, y hay que ser adultos con ellos cuando les enseñamos el mundo y nunca decirles mentiras.

    A mi me ha funcionado y ya os digo hay muchas cualidades que nunca le he enseñado a mi hija y las tienes, y luego hay otras cosas como caminar decalza o comer impulsivamente que no he podido que corrija ya que yo soy asi.

    Hay que respetar a los niños y considerarlos. Ademas de decicarles algo de tiempo. Yo trabajo y no tengo mucho tiempo pero busco algun momento en en dia para preguntarle sobre sus cosas igual que lo hago con mi marido.

    Tienen la misma necesidad de reconocimiento y compartir que nosotros. A un niño no se le puede engañar aunque parezca que si

  41. Queria matizar, que por escribir rapidamente cometi algunos errores ortograficos.
    Os decia que la mejor manera de corregir cuando un niño no hace caso, o tiene un ataque de histeria NO ES RAZONAR, es calmar. Y para calmar se le dice al niño que se ponga de pie y que piense lo que esta haciendo, que cuando se calme, se puede mover de la pared. Os juro que resulta, si estais de visita o en un restaurante ir a algun lugar mas apartado.
    POR FAVOR NUNCA REGAÑEIS NI REPRENDAIS A VUESTROS HIJOS EN PUBLICO, esto es algo intimo entre los dos. Igual que cuando hay que decirle algo que molesta atu pareja, lo haces en la intimidad. Corregir a los niños en publico es minar su autoestima, y criticarlos en mas grave aun. Euinque un niño sea muy traviero, un padre nunca debe decirlo en presencia de este, ya que los niños son los que dicen sus padres. POR FAVOR PROBAR MI TECTNICA, ES MUY BUENA CON EL NIÑO Y ES EFECTIVA.

  42. Hola, mi hijo, Alvaro,de 3 años , es un niño en general bueno, no hace malos hechos importantes, en casa es parlanchin, aunque solo le entiendo yo, y su padre, e inquieto,y cariñoso , pero el problema aparece en la guarde, lleva yendo desde el año y algo, y muy bien, pero me dice su cuidadora que no tiene iniciativa , que habla poco, y es muy bueno, demasiado, que observa mucho a los niños, ante de actuar con ellos. Nunca ha protestado por ir a la guarde, siempre ha ido contento.
    Pero ahora, estoy preocupada, por si es inseguro, o demasiado timido, o si tiene mucha dependencia conmigo, o si a su edad es normal su actitud.
    La verdad, es que cuando estamos con otros niños, quiere siempre que esté con el, y no se despega de mí.
    Un saludo.

  43. Hola, soy una madre de un niño de dos años recien cumplidos.
    Tengo muchisimas dudas sobre la educacion que le estoy dando a mi hijo.
    No lo llevo a guarderia, esta todo el dia conmigo y con su padre y unas seis horas a la semana, cuando trabajamos y no queda otro remedio lo dejamos con una chica de confianza.
    Intento proporcionarle todo lo que me pide, no reñirle a no ser que sea peligroso, ya que creo que no puede enterder mis motivos.
    Pero mi pregunta es cuando tengo que empezar a decirle NO.
    Os pongo algun ejemplo, mi hijo me pide galleta, yo se la doy, cuando llega a la mitad la tira al suelo y me pide otra, ¿que hago? (siempre se la doy).
    No puedo llevarlo a ningun lado, cuando va en el carrito y me paro, empieza a llorar y a chillar, yo entiendo que es porque se aburre, pero cuando tengo que hacerle entender que tiene que comportarse.
    En resumen, intento seguir vuestros consejos pero no se si me estoy pasando, todo el mundo me dice que lo malcrio, a mi eso me da igual, pero no estoy muy segura de estar haciendo lo correcto.
    Por otro lado el niño todavia no hable, por lo que la comunicacion es algo complicada.
    Si me pega no le riño, pienso que no lo hace a proposito, siempre que hace algo le encuentro alguna escusa, con lo que nunca le riño.
    QUE HAGO?, estoy desesperada.
    Perdon por liarme, GRACIAS.

  44. Hola, me gusto mucho este blog y a la vez aprovecho para solicitar un consejo y apoyo. Soy madre solterda de una niña de 2 años y 10 meses. Ella es muy linda e inteligente pero como tengo que trabajar queda en casa con mi mama y una empleada. El ambiente en casa es un poco tenso a veces.
    La niña ya aprendió a ir al baño, pero desde hace algunos días se hace pipi en la sala de la casa o en el patio, a veces se baja el interior o se hace sobre la ropa. Me dice que a ella le gusta hacer esto, yo no le he pegado pero le he hablado y pedido que no haga eso que los niños siempre hacen pipi en el baño y me dice que está bien. No sé si será porque ve al cachorro que tenemos en casa que se hace pipi en la sala y no se le castiga. Por favor su ayuda, no se si castigarle o que hacer, siento mucha presion por esto por parte de mi casa que me piden que la castigue pero yo paso fuera hasta la noche. Ademas le gusta andar despeinada en casa, solo se peina cuando sale a la calle, por favor ayudenme, ya que mi madre dice que soy muy voluntariosa con ella pero yo creo que no es asi, solo que no se como actuar.
    Gracias de antemano por sus consejos.

  45. TENGO UNA HERMOSA NIÑA DE DOS AÑOS Y SEIS MESES.
    NO SE QUE HACER, NO SE COMO MANEJARLA O TRATARLA, CASI TODO EL TIEMPO LLORA POR TODO Y CUANDO LE PIDO LAS COSAS TERMINA LLORANDO LE HABLO DE MIL MANERAS HASTA QUE ME DESESPERO Y TERMINO GRITANDOLE Y HASTA YO LLORO, NO SE QUE HACER?

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